Cafetería Luki

Lo que os voy a contar ahora, no me produce malestar ni cargo de conciencia. Jamás me ha llevado a realizar este tipo de prueba ningún pensamiento ilícito o deshonesto… -“El domingo, cuatro de la tarde… CAFETERíA LUKY EN MONTERA, 13… Domingo, cuatro tarde… nos vemos en la cafetería Luky, Montera nº 13. No lo olvides. cafeteria…-  Este era el mensaje post-hipnótico que daba en algunas de mis sesiones donde tomaban parte señoritas que además de “monas, olían muy bien”. Os puedo decir que en un porcentaje alto funcionaba… A las cuatro de la tarde, tomábamos un café,… el mío acompañado de tres porras exquisitas que era lo único que me llevaba a quedar en la cafetería Luky.
Cuantas anécdotas os podría contar sobre estas ordenes tan extraordinarias! …

Ficha número 20

Me encontraba al principio de mis vacaciones, en Torrevieja, realizando una exhibición. Dos chicas muy jóvenes eran los sujetos hipnotizados. Ambas tenían que estar en Madrid, en pocos días por acabar las suyas. Solamente me voy a centrar en una de ellas, a la que di una orden post-hipnótica, a bastantes días vista. La orden fue lo siguiente: -El día cinco de octubre, entre las horas nueve y diez de la mañana, en la calle Pastor nº1, entrarás y ficharas en la tarjeta número 20″.- El dia  quince de ese mes, reanudaba mi trabajo de administrativo en esa empresa, de la calle Pastor nº 1. por liquidación de mis vacaciones. Me quedé de piedra, cuando Enrique, el conserje, me informó: “Pablo el día cinco por la mañana vino una loca, marcó la hora en su ficha y marchó…”

¡¡¡Segóbriga!!!

Esta otra anécdota fue más directa y específica: Ocurrió en la Plaza de España, de Madrid. Me vio una persona que corriendo y lleno de euforia por el encuentro, vino hacia mí y estrechándome la mano, exclamó: -“¡Don Pablo!”- Y yo conteste: -“y ¡Segóbriga!”-. ¡Quedó dormido en el acto! ¿Por qué? Leopoldo,(que así se llama) fue un sujeto más, de los que participó en unas de mis sesiones. Por entonces mi orden post-hipnótica final, era que siempre que escuchasen la palabra ¡Segóbriga! (Fines publicitarios) dormirían profundamente. En el caso de Leopoldo, se marchó del espectáculo antes quitarle la orden. Aprovecho para deciros que en las exhibiciones públicas, siempre que se dé una orden de este tipo, hay que dormirlos de nuevo y dar la contraorden.

En el estanco

En cierta ocasión entré en un estanco, y delante de mí, un muchacho compraba tabaco. Dado que había otro dependiente más, solicité dos pólizas, mi asombro fue grande, cuando el comprador de tabaco inclinó la cabeza y quedó dormido. Tras el susto de los presentes, le desperté sin el menor problema, para después recordar que le había dormido dos veces en mis exhibiciones realizadas en un pub de Pozuelo de Alarcón. En este caso la única orden que existía era mi voz.

La pantera

En Coslada, discoteca llamada Wenya (me parece que se escribe así) a tope de gente entre los 18 y 25 años, llenos de vida… ¡Dios mío! Eran mis comienzos y por ello pido que se me perdone. ¿Cuántos llegué a dormir? ¿Veinticinco? ¿Cincuenta? ¡No sé! ¡Muchos! Pues bien, en un momento doy la orden a mis hipnotizados, para que cuando abran los ojos vean una pantera…sí…una pantera que los estaba acechando…cuento ¡tres! …Y se origina el más completo caos. Gritos de terror buscando una salida, ruptura de sillas, mesas y todo lo que se cruzaba a su paso. Viendo el panorama no se hizo esperar el grito de ¡DUERME! e instantáneamente, todos los hipnotizados, absolutamente todos se quedaron paralizados, como si el tiempo se hubiese parado. ¡Dios mío! ¡Qué ignorancia la mía!, pero como siempre, al final, todo llegó a buen puerto.

Discoteca Tropicana en León

Lo que cuento ahora, ocurrió en Tropicana, una sala de fiestas en León, teniendo como clientes más cercanos a los invitados a una boda. Cuando solicité sujetos para la experiencia, la respuesta consistió en un señor de unos treinta años, provisto de un gran bigote y con un exceso de alcohol, acompañado de una guapa señorita hinchable, se trataba de un muñeca. Estos fueron los únicos sujetos que tenía para hipnotizar. El tipo del bigote sentó, o mejor dicho, colocó a la muñeca en una silla, y sentándose a su lado, dijo: -“Señor hipnotizador, empiece por donde quiera”.- No hace falta deciros como fue la reacción del público…los primeros aplausos fueron para el del mostacho y los segundos para la muñeca. Me di cuenta que la actuación se me escapaba de las manos y lleno de rabia y acompañado por un poco por la suerte dormí al compañero de la muñeca, haciendo con él más de treinta minutos de espectáculo. Esto fue suficiente para concluir mi show. Durante los minutos de mi actuación ocurrieron cosas como bajar al sujetoa  los dos añitos y tenerlo andando a gatas con un chupete en la boca, que apenas si se  veía por los pelos del bigote. A los ocho añitos se le hincharon los carrillos y empezó a dar arcadas. Por no vomitar se puso la mano en la boca, resultando ser peor el remedio que la enfermedad, ya que cuatro chorros de vómito, como si se tratasen de cuatro surtidores, salían entre sus dedos, con tal fuerza que los trajes y vestido de los primeros invitados sufrieron su impacto. Al final volvió a caer en trance con dos años rescatando de nuevo su chupete. Una vez concluido el espectáculo, tuve que ir a la mesa donde estaba el del chupete, y delante de sus amigos, volverlo a la realidad

En Salamanca

En un Pub de Salamanca,  (Rojo y Negro?) entre las personas a hipnotizar había un borracho, (como en la anecdota anterior,) que fue el primero en dormirse, quedando tendido a lo largo de la tarima. Con ayuda de unos camareros lo pasamos a una habitación muy pequeña que llamaban los “camerinos” para que siguiera durmiendo la borrachera. De nuevo ante el público, les puse al corriente de que el hipnotizado que faltaba se encontraba perfectamente en el camerino recobrándose del exceso de alcohol. El público lo comprendió perfectamente y continuó viendo mi espectáculo. Una vez terminado entré al “camerino” y allí estaba el sujeto durmiendo y más tieso que la mojama (con perdón) Intento despertarlo, me mira con odio lanzándose hacia mí de una forma agresiva y -“¡¡¡DUERME!!!”- Fue lo que se me ocurrió decirle, y acerté puesto que instantáneamente volvió a entrar en trance. De forma cariñosa y haciendo uso de toda mi ternura conseguí despertarlo e incluso que abandonase la borrachera. Ambos salimos amigablemente del “camerino” quedando anonadado ante el aplauso ensordecedor de todo el público que esperó paciente el resultado de aquél imprevisto. Poco después quedamos en la barra, junto con sus amigos y Tomás mi suegro, que me acompañó, en “plan de chofer”. Comentando mi actuación, y no sé por qué razón, de nuevo el dichoso sujeto cae en trance, y así varias veces más. Cansado, ordeno a mi suegro que ponga el coche en marcha. Así lo hizo y a las cinco de la mañana, cuando en verdad tenían que haber sido las dos, y en un descuido, pusimos pies en polvorosa hacia Madrid. Creo que el sujeto se encuentre bien… (es broma) al día siguiente pude informarme sobre el hipnotizado: bien.

CON MIS  50 €. DE PUBLICIDAD
Policía
-¿Don Pablo Segóbriga? ¡Soy el inspector de policía del banco de España! — Si. ¿Dígame?, ¡aquí el Vaticano! -¡Déjese de cachondeo y escúcheme: en el último ingreso que nos ha hecho el corte ingles, venían dos billetes de los suyos, quiere decirse que algún desaprensivo los ha colocado en dicho establecimiento. Usted está cometiendo dolo y puede tener hasta cárcel!-  ¡¡No me lo podía creer!! – Señor, (dije) tenga en cuenta que es un billete de publicidad en el que viene una fotografía mía, las palabras de Euros mágicos y el teléfono por el que usted me ha llamado. ¿Que intenciones puedo tener de cometer dolo? Continuó el inspector: Para que esos billetes pasen como publicidad y con las mismas medidas, tienen que tener una cara en blanco, y si son las dos caras tienen que tener duplicadas sus medidas. Así que señor Segóbriga, venga por nuestras oficinas con todos los billetes que le queden y el nombre de la imprenta que se los hizo. Tiene un plazo de tres meses. Fue uno de los peores momentos de mi vida. Yo no podía continuar con esa pesadilla… hasta tres meses. A la semana siguiente recogí todos los billetes que tenia y enfilé toda la calle de Alcalá hasta que llegue a la dependencia del Banco España. NO ME LO PODIA CREER, me recibieron policías encapuchados y armados. Después de identificarme y decir a lo que iba, se cercioraron con una llamada y me hicieron pasar por un escáner que empezó a sonar de una forma estrepitosa. Cundió la alarma en los guardias hasta que les aclaré que el funcionamiento de alarma era debido al aparato ortopédico que llevo en mi pierna derecha.
Por fin a solas con el comisario y el paquete de los mil billetes falsos sobre la mesa. Escuche su charla y me tranquilizó diciéndome que el tema quedaba solucionado con el fin de no volverlo a hacer. Para terminar me pregunto que en que sitio y de que forma repartía los billetes, contesté que en la sala de Magia Houdini, y que la forma de entregarlos al público era después de haber transformado mágicamente papeles blancos en  billetes. Me dijo que si podía hacerle una demostración, y como profesional experimentado, el juego lo llevaba preparado por que intuía lo que podía ocurrir y se lo presenté: Le mostré claramente siete papeles blancos, los doble entre mis manos y le dije, ¡SOPLE! Después del soplo las abrí y lo invite a que recogiese como regalo aquellos billetes producto del milagro. La cara del inspector era un autentico poema, no decía nada, no podía hablar, solo miraba, no se lo creía. A los pocos minutos dijo con un hilo de voz: ¡E s p e r e! Y ocurrió lo mismo que en la anécdota de los elásticos. Apareció con todo el personal de los departamentos policial y administrativo, y como  sabía lo que querían, repetí el juego de los billetes y  a continuación muchos más. Como final hipnoticé a una de las secretarias.

EXITO ANTE LA POLICIA.
¡PERO ME QUEDE SIN BILLETES!

Increíble
Suena mi móvil: – ¿dígame? – ¿don Pablo segóbriga?… Soy una chica que esta haciendo la carrera en la casa de campo, y hace exactamente veinticinco minutos, un cliente ha pagado mis servicios con un billete de los suyos. Lo malo señor Segóbriga, no ha sido el recibir su billete falso de cincuenta, si no el devolver uno de diez y otro de veinte de curso legal.

Cajero

Carmen, compañera de los desayunos de fin de semana me pidió un billete para tenerlo como recuerdo. Se lo entregué con el aviso de que tuviese cuidado de no entregarlo por error. Al sábado siguiente aparece con el billete taladrado y grapado a una comunicación de servicio interno de una oficina bancaria. Pasó que, el lunes siguiente a la entrega del billete, fue al banco para ingresar ciento cincuenta euros y cubrir unos recibos. Entre medias iba el billetito de marras con la foto de nuestro artista. El Sr. cajero se dio cuenta al final de la mañana cuando cerró caja, este buen hombre fue llamando a algunos clientes de los que habían ingresado, y por fin dio con doña Carmen, que como buena persona le contó toda la historia del billete. ¡INTERESANTE!

Actuación privada

Una actuación privada en la que terminé con el tiempo justo para empezar en la sala Houdini. Tres fueron las personas que participaron en algunos de mis juegos. En agradecimiento les regale un billete de los míos a cada uno. Llegue a casa muy contento por mi actuación extra. Saqué orgulloso el dinero cobrado del bolsillo de mi chaqueta para que lo viese Maria,… y tierra trágame, aterrorizado comprobé que los billetes buenos estaban mezclados con los falsos de publicidad y faltaban tres buenos. Se los etregué los espectadores de Houdini.
¡BUEN NEGOCIO, PABLETE!

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La sota de copas

Un jueves, actuación de Magia de cerca, para cincuenta personas aproximadamente. En la parte de la cartomancia, como siempre: reparto de cartas entre el público “para comentarles algo sobre su futuro”. Debido a la generosidad de las cartas, llenaban de alegría a todos aquellos que las tenían. Como final, un joven de unos veintiocho años que le había correspondido en suerte la sota de copas, le dije: por la carta que me transmites puedo decirte sin miedo a equivocarme, que tienes un periodo de lontananza referente al plano sentimental, veo una aventura preciosa y de las que no dejan secuela con una mujer. Puede ser con tu novia o mujer, si es que la tienes. También podría ser con alguien que de momento no conoces… Termine la actuación y el joven de la sota de oros espero a quedarse solo para decirme todo preocupado: Pablo, espero que todo lo que me has dicho forme parte del espectáculo, y por lo tanto no ocurra. -¿Y por que (dije) si es tan bonito?- ¡¡Es precioso, (contesto) pero soy SACERDOTE!!.

¡¡¡DIOS MIO!!! (Nunca mejor dicho)

Usted me aburre

Un martes, en la primera parte con la magia de cerca y un espectador solitario que rebasaba los sesenta años, en el fondo de la sala. Hago mis primeros juegos, resultando todo muy normal. Doy comienzo el del trilero con tres ranas. En la mitad del juego, el señor del fondo ya mencionado, dice con voz estentórea: -¡¡Caballero, ¿no tiene algo más divertido?!! ¡¡Usted me aburre, señor!! ¡¡Haga el favor de presentar algo mas digno e interesante!! ¡¡Pero… ¿no le da verguenza?!!- ¡Dios mío, dios mío!, Quedé totalmente descolocado. El público anonadado, y después muerto de risa. Pensaban que era un compadre. No sabia que hacer, no sabía que decir, no supe reaccionar, me parecía mentira y lo único que se me ocurrió decirle es que se había equivocado de sitio. ¡¡SIN DUDA CABALLERETE!! (Me dijo) y se marchó de la sala. Imaginaos como terminé aquella primera parte. La segunda era en la sala superior, donde tenía que hacer mi sesión de hipnotismo, basada en una regresión de edad. Invito a voluntarios para subir a escena, de repente veo al sujeto de marras sentado en una de las primeras mesas. Sentí un sudor frío, acompañado de una especie de mareo. La pierna buena me temblaba y creí que caia al suelo. En esta parte fue mas respetuoso y creo que le gustó por que aplaudio en algún momento aunque muy tímidamente.

Quinito

Este es uno de los juegos que mas cariño le tengo. Siempre digo que todos aquellos juegos que repito día a día, los considero hijos míos: los quiero, los cuido, los mimo, intentando que en cada presentación sean mejor para el público, con el fin de que también los quieran, que los encuentren atractivos y que los aplaudan. Quinito, el pollito, desde la primera vez que lo vi me gusto y empecé a practicarlo, pero no le encontraba sitio, cuando pensaba que podría funcionar, lo presentaba en sociedad y era aceptado por puro compromiso. No sabéis la cantidad de juegos que he dejado de hacer por no ser aceptados por el respetable. Este me gustaba aunque lo consideraba un hijo torpe. Era el hijo inadaptado, lo presentaba una y otra vez con distinta “vestimenta” para desaparecer después de cada presentación. La última vez que apareció en escena, fue pensando en su despedida definitiva, pero ahí quinito si tubo chispa y a partir de entonces, aunque de forma muy esporádica aparecía en mis sesiones. Hoy lo presento siempre que tengo ocasión, el hijo descarriado vuelve a mi repertorio con todas las garantías. El juego en si, es que una carta elegida por un espectador se pierde en la baraja, las cartas se extienden y revuelven boca abajo sobre la mesa. El pollito es una marioneta que sale de una caja para buscar la carta, después de fatigosa búsqueda consigue encontrarla, y con su pico mostrarla claramente al público. ES UNA DELICIA DE JUEGO. Ahora vamos a la anécdota: Un viernes del mes de octubre y recién estrenada la sala del nuevo Houdini, en la calle Garcia Luna, nº 13, en mi actuación de Magia de cerca y ante unos setenta espectadores, observe en la segunda fila de mi derecha a una pareja de novios, el chico tenia cara de tonto, y me acorde de don Francisco de Quevedo, que escribió:  Todos los que parecen tontos, lo son. Y de los que no lo parecen, la mitad. Digo esto, por que justo en el momento en que el pollo, empieza a buscar la carta, y cuado mas silencio había, comentó el novio en voz alta a su compañera: ¡Marta, que pena, al mago se le ven los hilos. Marta, le contestó: ¡¡Y LA CRUCETA. GILIPOLLAS!! .

Quinito de nuevo

MUY FUERTE: Un matrimonio con dos hijos y unos amigos entre un público que disfrutaban con las evoluciones del pollito Quinito. De repente el impresentable del matrimonio que acabo de mencionar, suelta por su boca: – ¡¡Guarda el pollo y haznos algo mas original con la polla!!- ¡Así, sin anestesia! ¡¡No me lo podía creer!! Le dije todo lo que le tenía que decir y algo más, dándome la sensación de calma después de su falso perdón, digo falso, ya que en mi prueba de faquirismo, en la que me introduzco un puñal por uno de los orificios de la nariz, dijo con voz en grito: ¿¡¡Por que no te metes el puñal por el culo!!? ¿Os imagináis la situación? Lo expulsé de la sala, saliendo con uno de los amigos. El resto de los acompañantes terminaron de ver todo el espectáculo. NUNCA LO ENTENDI.

Ese niño

En una de mis actuaciones de fin de semana, digo fin de semana por que tenía como espectador a un niño de unos cuatro o cinco años con sus padres, y muy cerquita de la mesa donde realizo mi exhibición, que consiste en media hora de Magia de cerca y el resto de Mentalismo. Mi vestimenta era la clásica de pantalón negro, camisa con corbata y una levita negra también. Terminado la primera parte y cuando mas silencio había, se le oye al niño… muy clarito: ¡¡JO PAPA,¿CUANDO SALE EL MAGO?!!
¡El niño tenía razón, yo carecía de chistera y capa!

La exorcista

Cinco señoras, dispuestas a hacer el curso de Hipnotismo que impartía en la sala de Houdini. Dolores, una de ellas, chilena y de profesión “exorcista”. Estas señoras “videntes”, se matricularon para que les diera unas clases de hipnotismo. El primer día ya empezaron a dar muestras de su sensibilidad al encontrarse una pluma de color en el suelo. Dolores, aseguró que era de un angel que pasó por allí dejando una estela con aroma de rosas, las otras cuatro no solamente lo aseguraron si no que habían visto al Angelito. Yo sabía que la pluma correspondía al plumero de Paloma, la chica de la limpieza. La salita donde impartía la clase daba a otra sala separada por un estrecho y lúgubre pasillo, decorada a medida para realizar espectáculos espiritistas; cuando ellas me preguntaron por esa dependencia tan especial, de donde recibían vibraciones tan positivas, les comentè con una sorna incomprendida para ellas, que yo no podía entrar a esa sala por que el maligno, o sea por satanás, entraba en mi cuerpo y me poseía. ¡En la hora que les dije aquello!, en ese momento se despertó en ellas tal curiosidad que su único afán era el que entrase en la sala. Consideré el momento justo para continuar con la broma que al final me resultó muy cara. Entré en la sala, no sin antes dejarle un aviso a la exorcista”: que en el caso de captar la presencia del demonio, por favor me ayudase. Entré en la sala, y apoyando la espalda en la pared empecé a imitar a la niña del exorcista, después pude escuchar a una de las alumnas: -pablo ha sido poseido. (¡En la hora que empecé con la broma Dios mío!) Entra la señora chilena, más ancha que larga, con los brazos en jarra, y mirándome fijamente me pregunta: -¿¡Quien eres!?- –Soy Satán, estúpida-.-¡¡Sal de ese cuerpo que no te corresponde!!-. Con voz cavernosa continué:-¡Eres una ilusa… ja, ja, ja, este cuerpo es mío!-. -¡¡He dicho que salgas y marches a los infiernos, maldito!!- dijo de nuevo al mismo tiempo que ponía sus dedos en forma de cruz sobre mi frente. Comencé a reír “satánicamente”, comentando – ¡pobrecilla!- ¡¡¡Que salgas de ese cuerpo, mamón!!!- dijo escupiéndome en la cara. -¡¡No me sale de los……!!- No pude terminar la frase, con su mano derecha, dura y cuadrada me soltó un BOFETÓN, que mi cuerpo marchó hacia la derecha, y al no tener apoyo por corresponder a mi pierna mala, se hubiera derrumbado de no haber sido por un segundo MAZAZO que descargó su izquierda dejándome momentáneamente en equilibrio, peromedio grogui— – ¡¡¡Que salgas de ese cuerpo, hijo de….- ¡Que soy Pablo!- dije con un hilo de voz.-¡¡¡Mientes!!!- continuó colérica, al mismo tiempo que de nuevo soltaba el el uno dos, o derecha-izquierda. Mi cabeza aun consciente cayó sobre mi pecho, ella la levanto de nuevo para mirarme fijamente y preguntar -¿¡¡Que quien eres!!?- -No me atrevo a decirlo- Susurré. Poco mas tarde puso un crucifijo en mi mano… -Si eres Pablo, bésalo.- lo besé por todos los lado, dios mío… si no lo beso me mata. Cuando volví a la realidad la escuche que decía: Pablo, vive tranquilo, el maligno jamás tomará posesión de tu cuerpo. Y le contesté: ¡De eso estoy seguro!

Un público distinto

-Pablo, para el jueves cuenta para tu actuación con cuarenta chavales de un instituto-. Estas palabras fueron las que me dijo Arsenio, nuestro camarero-Mago. De Arsenio, con sus defectos y sus virtudes os podría contar muchas cosas: es un personaje muy especial, jamás ha leído un párrafo de Magia, a el le sobra con que le expliques un juego, y ver a otros magos, la naturaleza lo ha dotado de una chispa muy especial. Imita el humor de casi todos los magos, haciendo de una copia, un original, gracias a su toque natural. Tiene un cuarto de hora insuperable, risas continuadas por el público, que no tiene un solo momento de descanso. Pero volviendo al principio, sobre los cuarenta chavales: Un jueves en el que se reunían mis alumnos, no encontré ninguna dificultad en actuar para ellos con la ayuda de algún alumno. Llegada la hora aproximada del espectáculo, hacen su aparición en la sala unos diez jóvenes deficientes, con su tutora, y pensé en once espectadores más. Acto seguido otro grupo de las mismas características que el anterior seguido de otro, y otro, hasta completar los cuarenta. Estos eran los chavales del instituto y la gracia de Arsenio, que le vi muerto de risa detrás de la barra. De haber sabido este tipo de espectador, les habría proporcionado un mago con una Magia muy visual, de acuerdo con sus limitaciones, pero ya era demasiado tarde y se tendrían que conformar con mi Magia de cerca y la de algún alumno.
Empieza la función: Pablo, (o sea yo) comienzo con un juego como pórtico para presentar a Nelo, (alumno muy aventajado), que después de veinticinco minutos, intentado agradar a un público tan  especial y faltando cinco para terminar su actuación, justo, en el único momento que se hizo el silencio, se escucha la voz de uno de los “niños” como una explosión: ¡¡¡EMPIEZA YA JODER!!! Risas en el público e incluso para Nelo, que aguanto el tipo como un profesional; como final, rompió una cuerda y dijo: Voy a intentar arreglarla, y le contestó una de las chicas: ¡¡¡DEJAME LA CUERDA A MI, QUE LA VOY A ARREGLAR YO!!! – El espectáculo estaba servido. Poco a poco fuimos tomando los mandos para conseguir al final una velada muy divertida. UN BESO MUY MAGICO Y CARIÑOSO PARA TODAS ESTAS PERSONAS DIFERENTES.

Su última voluntad

Una llamada de teléfono: ¿PabloSegóbriga?… ¡Mi padre esta ingresado en el hospital de “Getafe”, su estado es terminal y su última voluntad es, que Pablo Segóbriga, haga magia para el y su familia! (Escalofriante) A las siete de la tarde Pablo, estaba a los pies de la cama con baraja en mano y los bolsillos repletos con elementos de magia de cerca, y dar su función a un público profundamente agradecido, que aplaudía con entusiasmo, aunque lleno de dolor. Ha sido la actuación más cariñosa y triste que he realizado. pero la voluntad de don Manuel, fue cumplida.
¡QUE EN PAZ DESCANSE!

Los elásticos

En cierta papelería, me indicaron la dirección de una fábrica de elásticos en la cual podría encontrar todas las medidas que precisaba para realizar mis juegos de Magia. Ya en las dependencias de la fábrica me recibió un operario que al decirle que necesitaba elásticos de diversas medidas, pregunto: -¿Cuántos kilos de cada número?- Contesté: no por favor, solo quiero una bolsa de 100 gramos de cada número. Me dijo que solo vendían en grandes cantidades pero que me indicarían alguna tienda donde podría adquirirlas al detalle. Por un momento se fijo en unos elásticos que llevaba en mi muñeca y me dijo que eran de los que fabricaban ellos. -¿No me diga? –contesté. ¿Entonces usted sabrá que estas gomas son Mágicas, y que si se rompen… con un soplo se arreglan? Llevé la acción a la palabra, tomé el elástico, lo rompí con los dientes… uní sus extremos y se lo entregué nuevo. Este buen hombre, con la lividez cadavérica en su rostro, me miró fijamente con todo su cuerpo paralizado. De repente marchó corriendo para volver con todos los compañeros y el jefe. Puesto que yo sabía lo que iba a ocurrir después de la prueba, ya estaba preparado para repetirla. Las quince o veinte personas allí presentes quedaron fulminadas por el efecto del elástico roto. Durante unos segundos solo reinó un silencio de sepulcro que rompió un señor mayor, diciendo: Mire usted, soy un completo ignorante. Llevo fabricando mis elásticos mas de cuarenta años, y siempre e creído que solo valían para sujetar papeles. Cuando salí de la fábrica, llevaba el maletero del Ford Fiesta, lleno de bolsas con elásticos de todas las medidas y colores. Y una oferta de trabajo como comercial. ¡¡ASÍ DA GUSTO!!

En Arévalo

Discoteca “Snuppi”, no recuerdo muy bien el nombre, lo que si recuerdo perfectamente, es la tarima donde se actuaba, estaba casi a tres metros del suelo para evitar que los encantadores asistentes pudiesen subir. En la parte superior, unos palcos en forma de arco llenos de público. Debajo, una barra, y algunas mesas. El aforo grande, y el sueldo, pequeño: 1.100 pesetas (unos 180 €)  a repartir entre el Conde Ropherman, mi compañero y Macías, nuestro representante, que se llevaba el 20%.

Para subir al escenario teníamos una escalera de electricista a la vista de todo el público (Dios mío, que falta de consideración con el artista). Fui contratado para hacer cuarenta minutos de hipnotismo que junto con los veinte del Conde Ropherman se quedaban en una hora. El Conde, hacía magia de humor, y como último número, uno de cuerdas, que antes de terminar ya me preparaba para evitar perdidas de tiempo. Pues bien, sube el Conde, la escalera de electricista hasta el escenario, y antes de saludar se ve asediado por una lluvia de cigarrillos o porrillos encendidos que venían de los palcos, acompañado de insultos. ¿Porqué, si todavía no había hecho nada?. Al ver el panorama y sin hacer nada, me presenta: ¡Con todos vosotros PABLO SEGÓBRIGA…! Dios mío, y yo sin arreglar, quiero decir sin haber subido siquiera el primer escalón. Inicio el penoso escalamiento… y el público a coro: “Uno…dos…tres…” me contaron todos los escalones, hasta que llegue a escena, una vez allí y con micrófono en ristre doy comienzo a la introducción sobre el hipnotismo, ya que era lo que tenía que hacer y por lo que fui contratado. Os puedo decir que lo mejor que oí aquella noche fue ¡COJITRANCO, HIJO PUTA! Las puntas de los porros encendidos seguían cayendo para que yo las esquivara como podía, los insultos arreciaban. No podía creerme aquello. No era posible tanta bestialidad. Hubo un momento en que aquello amainó y pensé marcharme, pero desistí al ver que la escalera se la habían llevado… “Quiero morirme” ¿Por dónde voy a bajar?… ¡¡Pido silencio, si no hay silencio no podré hipnotizar que es a lo que he venido!! Incomprensiblemente se hizo el silencio y cuando invité a no más de doce para hacer las primeras pruebas, el escenario se vio invadido sin necesidad de escaleras. Cuantas personas…cuarenta…cien…mil. ¡No lo sé lo único que se, es que estaba rodeado por un sin fin de personas. Vi el cielo abierto cuando entre toda aquella gente había dos compañeros de oficina, Jacinto y Primitivo, que comprendieron lo difícil de la situación. Estaban allí para en caso de emergencia ofrecerse como compadres. No hizo falta por que de los que allí había y eran muchos, estaban con los efectos del vapor etílico, el chocolate, la marihuana y algo más, hasta el culo, y en cinco minutos estaban en el suelo chupándose el dedo gordo como si fuera la teta de su sufrida madre. Al terminar mi actuación ya me consideraba un poquito más respetado. No bajé del escenario porque no había escalera, me bajaron dos mozos, intentando demostrar algo de humanidad. Ya con los dos socios para aflojar la guita, dijo uno de ellos dirigiéndose a nosotros: – Habéis estado poco tiempo- a lo que contestó el otro:- Estos han sido los que más tiempo han permanecido en escena, solo tenemos gentuza!.
Pero aquí no termina la odisea. Mientras mi compañero cobraba, salí a la calle con mi maletín, y nada más asomar por la puerta me vi suspendido en el aire con mi maletín y todo, escuchando como me decían:- ¡Cabrón eres cojo, o te lo haces! ¡Contesta cojitranco de mierda, simulas ser cojo,! ¡Habla cojo Málaga! (Esto de cojo Málaga, me enteré después: es una expresión que se refiere a un cantaor de flamenco que le decían el Cojo Málaga). Así que de Madrid, ¿eh? Pues te vamos a llevar a Madrid, con la carrera del señorito!… En ese momento apareció mi compañero y dado que trabajaba en prisiones, le metió a uno, no se si el cañon de la pipa que normalmente llevan, o un grifo El caso es, que me soltaron y el guarrazo que me pegué contra el suelo fue de campeonato. A los diez minutos nos encontramos en la Nacional VI camino de Madrid, y sacudiendo los zapatos como hizo Santa Teresa de Jesús.

En la discoteca de Villaconejos

Pido mil perdones por contar esta anécdota, pero pienso que merece la pena. Realizaba una regresión de edad, en la que unos diez sujetos se encontraban en el trance idóneo para llevar a cabo esta experiencia. A uno de los jóvenes le coloqué unas gafas sin cristales, y lo sugestioné con el clásico efecto deque mirando a traves de ellas, vería a todas las personas desnudas. Se quedó mirando a una chica y todos los allí presentes pudimos ver como el aspecto de su cara cambiaba por momentos y con su mano derecha cubría sus partes nobles, que se iban alegrando ostensiblemente para terminar en una eyaculación. Lo desperté ante la sorpresa general del público, entre los que se encontraba como siempre mi amigo y siquiatra don Miguel Angel Rodriguez Fernández. No quiero entrar en mas detalles ya que podéis imaginar la situación. La nota alegre la dió un señor mayor, que me ofreció en alta voz 10.000 Pts. Si conseguía el mismo efecto con el.

Mago triste

“New Caro”, es una empresa de ropa vaquera que necesitaba un mago, para amenizar una fiesta, a celebrar en una discoteca, en el polígono industrial de Alcorcón.
Le comunique al responsable, mis necesidades para la actuación: Una tarima y la megafonía. Nada más. Media hora antes del espectáculo, me presenté en la discoteca. y de tarima nada de nada, y de megafonía menos de menos. Lo que si había era trescientas personas con ganas de divertirse. Para mi actuación prepararon una mesa alta en el centro de la pista y que tenia que ponerme en puntillas para coger la baraja. Tuve que improvisar los juegos y gritar para que se me escuchase. Lo más prudente y lógico, hubiese sido no actuar…pero bueno, a lo hecho, pecho. ¡Un desastre! Veinticinco minutos de actuación, que para el público fueron dos horas y para mi una eternidad. Nada mas terminar, al borde del infarto, marché a la barra para tomar algo fresco y escuché el comentario que le hacia un joven a su compañero:- ¡Este hombre que acaba de actuar es el mago mas triste que he visto.! -¡Y que lo digas!-Contestó el otro. -¡¡Estoy totalmente de acuerdo!!- Dije, uniéndome a ellos. -¡¡¡ATIZA, PERO SI ES EL MAGO. PERDÓN!!!- Exclamaron casi a dúo. Dije: No tengo nada que perdonar. Es cierto que hoy, aquí se ha visto el MAGO MAS TRISTE… pero el ambiente…las condiciones…-  Intenté justificar de alguna manera aquella actuación, totalmente nefasta haciéndoles algún juego de cerca que en definitiva no sirvió para nada. DIOS MIO; Y YO, QUE SIEMPRE DIGO: El Mago triste, No existe…
y si verlo crees, Mago no es…

Al rio

Calzada de Tera. Un pueblo de Zamora, donde nos comimos (digo comimos porque éramos: Mª Nieves, mi mujer. Cristina, mi hija con tres años. Mi ayudante, y yo.) los huevos fritos mas especiales de mi vida. Fue a la luz de una bombilla que casi rozaba los platos, esta bombilla colgaba de un cordón cubierto de moscas desde el techo. Quiero decir que el cordón estaba desde el techo a la bombilla, totalmente cubierto de moscas, y el resto que eran muchas, merodeaban por el pan, y las más atrevidas por los huevos. Eran como invitados muy especiales. A pesar de todo este entorno y debido a la “gazuza” que llevaba, di buena cuenta de lo que mas me gusta: Huevos fritos muy poco hechos, con algo de aceite de su fritura, un chorreoncito de vinagre un poco de sal… y a mojar con pan tierno. Me los comí con tanto gusto que no descarto el que en alguna mojada no fuese algún insectodíptero. (Como entiendo) El hecho de estar en ese pueblo, fue debido a sus fiestas patronales y en las que yo tenia que actuar por  recomendación del cristalero de Aravaca, puesto que era nativo de Calzada. La función había que hacerla en las afueras y para llegar allí se tenia que cruzar el rio Tera, gracias a unos tablones de seguridad dudosa que se apoyaban por sus extremos en las orillas. Con mi Ford Fiesta, iniciamos la marcha para cruzar el rio, de pronto una de las tablas cede, quedando el coche inclinado por que una de sus ruedas delanteras quedó sumergida en el agua. Mis acompañantes lloraban mientras yo pedía ayuda en vano debido a la algarabía de la fiesta, era imposible que se me escuchase. Por fin un niño que se dio cuenta, avisó a unos mozos, se acercaron al coche y al darse cuenta que era el mago, uno de ellos grito: ¡Si eres mago no necesitas ayuda, puedes salir con tu Magia! Y se marcharon para volver de inmediato y sacarnos a la orilla. Ya en la actuación, para uno de mis juegos pedí una moneda a alguien del público, y no fue una la que me enviaron al escenario, sino mil las que llovieron sobre mi, y con tal fuerza que una de ellas hizo impacto en mi cabeza, produciéndome un chichón como un albaricoque. A la mañana siguiente mi ayudante la portuguesa, madrugó, y como al que madruga Dios le ayuda, recogió en el lugar de la actuación, gran parte de las monedas que me arrojaron.
¡Dios mío, cuantas calamidades sin necesidad! (decia mi madre)

Colegio mayor Nebrija

También me lleve un buen susto en este colegio: Magia e Hipnotismo. Con este fin, fui contratado. Una vez terminada la sesión de Magia y como pórtico al Hipnotismo, quise hacer un juego en el que tenía que “sugestionar” a la persona que salió libremente, era un estudiante que al escuchar mis primeras palabras se le doblaron las piernas para caer al suelo con pérdida de conocimiento. (Pensé en una lipotimia.) Lo tumbamos en un banco e intenté por todos los medios volverlo a la realidad, de pronto su cuerpo empieza a temblar con convulsiones, que hacían que su cuerpo saltase. Sus ojos en blanco y espuma por la boca. Era un espectáculo añadido para los muchos estudiantes. Aparece uno de ellos con un cubo de agua y hielo, y que sin previo aviso lo lanzó sobre la cara de aquel pobre, este abre los ojos y me suelta como un escopetazo: ¡¡QUITATE DE MI VISTA SATANAS!!..¡¡¿QUE QUIERES DE MI?!!…¡¡MARCHATE!!. De nuevo queda inmóvil como sumido en un sueño. El director del colegio se brinda para llamar a un médico. -No se preocupe, le dije – se trata de una persona muy sensible, estos casos ya los conozco, en cuanto descanse unos minutos todo volverá a la normalidad. (…jod… a la normalidad…) Se lo llevaron a su habitación, y ya un poco mas sosegados quise seguir con mi espectáculo: la parte de la Hipnosis. No lo conseguí por falta de sujetos.A los treinta y cinco minutos justos, apareció el estudiante totalmente recuperado. FUE RECIBIDO CON UN GRAN APLAUSO. Di las gracias por el resultado final de una exhibición que casi me retira de la Magia. También acepte las excusas de aquel estudiante, confesándome, que de vez en cuando le ocurría.
¿QUE OS PARECE?

En boceguillas

A la Compañía Mágica, nos salió un “bolo” o actuación en un pueblo de Segovia, y nos fuimos a cenar a otro cercano: Bodeguillas. Estábamos en la barra del restaurante, y el Conde Ropherman (uno de los componentes de la Compañía) marchó para el servicio,  yo le seguí, y lo perdí de vista en el recodo que había antes de llegar a los aseos, cuando los divisé, el Conde había desaparecido. Como mi necesidad apremiaba, golpeé fuertemente con mi bastón la puerta del servicio y escuché: -¡Está ocupado!- -¡¡ -¡Abre capullo!. La puerta se abrió… y tierra trágame, vi aparecer una calva que nada tenia que ver con la del conde, mientras su dueño gritaba: ¡¡¡LE ESTOY DICIENDO QUE ESTA OCUPADO!!! Acto seguido escuché grandes carcajadas procedente del servicio de señoras. En un instante lo comprendí todo: El Conde, trató de entrar en el servicio de caballeros, pero al estar ocupado y como la próstata le apretaba entró en el de señoras y aprovechó la gracia que le salió redonda.

Actuación en la casa regional de Valladolid

Esta nefasta actuación data del año 1979 y casi me retira de la Magia: llegando al final de mi actuación, para un juego (la carta en la naranja) tenia que quemar unos trozos de carta en un platito, siempre lo hacia depositando alcohol sobre los trozos, debido a que olvide el alcohol, alguien de la casa me dio un envase con gasolina, de los que se usan para cargar mecheros y así continuar con el juego. Por defecto del envase no solo deposité gasolina en el plato, sino también en el tapete de la mesa, mis manos y por algún sitio mas. Ya os podéis imaginar la situación, cuando encendí los trozos de carta, también prendieron mis manos, el tapete. EL reguero de la llama amenazaba a las cortinas rojas del escenario. ¡No me lo podía creer! La gente entusiasmada con el efecto, pensaban que formaba parte del espectáculo. ¡¡Aplaudían!! Hasta que alguien gritó: ¡¡¡FUEGO!! Solo quedamos en la sala el bedel y yo. El bedel, que con gran frialdad y un extintor, apagó en segundos el fuego. Quince días sin poder hacer Magia, por mis manos vendadas.

“Mal fario”

En la anterior anécdota, comentaba que por lo acontecido en ella casi me retiro de la Magia. ¡Pues atención!: Al mes siguiente de lo de la casa regional, me llaman para actuar en una sala situada en todo el centro de Madrid. Me comentaba el encargado que tenia buenas referencias mías y me ofrecía algunas actuaciones en su prestigiosa sala. Quedamos para la firma de contrato, al ver al respondable del garito, me dirijo hacia el, le tiendo mi mano, me mira y me dice: Lo siento, me he equivocado, usted no puede actuar en mi sala.- ¿Y eso? Le dije. – ¡Por que es cojo! contestó. Gracias a que jamás he tenido complejos… este si que me hubiese retirado de la circulación Mágica. Le pregunté que si tenia algo en contra de mi defecto, y me dijo que un tiempo atrás había actuado un cantaor flamenco que era cojo y se le incendió el camerino. ¡Dios mío, si llega a saber lo de la casa regional, se muere!

Zona de mercurio

¿Año 1981? Actuación todos los martes en Ombú, Un Púb., en la calle Santa Maria, en Madrid. Tengo un juego en el que dos imperdibles, después de tenerlos cualquier espectador, se enlazan y desenlazan sin abrirlos. La sensación que recibe el público es, que las varillas de los imperdibles se atraviesan de una forma totalmente Mágica. Una joven espectadora mira a su pareja, y con un gesto le pregunta que como podía hacer aquello. El sujeto en cuestión le contestó muy bajito, pero que pude oír perfectamente, con la oreja de Mago: ¡UNA DE LAS VARILLAS DE CUALQUIER IMPERDIBLE, TIENE UNA ZONA DE MERCURIO! Y se quedó tan pancho. La chica lo miro, y por la cara de asombro que puso, pudo pensar: Que listo es mi novio, o que gilip… es este fulano.

En Sigches

En el año 1.983, celebramos un congreso de Magia en Sigches, y preparé algunos juegos para concursar en Magia de cerca, el primer día del congreso, en la puerta misma del hotel y mientras subían el equipaje, rompieron la luna de la parte de atrás del coche, y se llevaron mi bolso y por supuesto todo el material mágico, incluyendo el del concurso. Para mí, allí se terminó el congreso. El último día y ya casi de regreso, me avisan desde el cuartel de la guardia civil, para recoger el bolso robado, con todo el material intacto. El congreso terminó, con mucha más pena que gloria.

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